Alelopatía

Podemos definir la alelopatía como un fenómeno biológico por el que un organismo produce determinados compuestos que generan una influencia en los organismos de su alrededor. Distinguimos dos tipos: alelopatía positiva y alelopatía negativa.

Hablamos de alelopatía positiva cuando la planta, por sus características intrínsecas ayuda de un modo u otro a mejorar o mantener la salud de otra planta (u otras plantas). Por el contrario, hablamos de alelopatía negativa cuando la proximidad de una planta a otras puede causar un perjuicio en su estado, e incluso provocar que se seque.

El término alelopatía procede del griego allelon (uno al otro), y phatos (sufrir). Siguiendo esta definición, en todo fenómeno alelopático existe una planta (dadora) que libera compuestos químicos al medio ambiente por una determinada vía (variable) que al ser incorporados por una segunda planta (receptora) provocan un efecto benéfico o perjudicial sobre su germinación, crecimiento o desarrollo.

El efecto alelopático de una planta sobre otro organismo está regido por manifestaciones de mayor o menor grado en función de las características de los organismos implicados.

Uno de los usos más habituales de este principio se da en la agricultura y en los cultivos, ya que la combinación de plantas aporta beneficios que coadyuvan a aprovechar mejor el espacio, la tierra, el agua y la luz.

Interacciones en la alelopatía

Algunos ejemplos de cómo mejora el crecimiento de las plantas (y otros efectos positivos) en los diferentes cultivos gracias a esta aplicación los encontramos en:

  • Las alubias y las fresas: crecen mejor si se cultivan intercaladas con apio, maíz, patata, romero, ajo y zanahoria.
  • Las espinacas: si se cultiva una espinaca cada cuatro lechugas serán más jugosas. También puede intercalarse con ajo, manzanilla, rábanos y zanahorias.
  • Los tomates: sembrados entre caléndula, borraja y albahaca producen más, y esta combinación sirve además para repeler a las moscas y la palomilla blanca.
  • Los pepinos: sembrados con ajos y albahaca crecen más.
  • La cebolla y el ajo, sembrados con zanahorias, repelen las moscas.
  • La calabaza sembrada con borraja, maíz y mejorana atrae a las abejas y crece mejor.
  • El ajo evita las plagas si se siembra con cebolla, manzanilla, fresas y lechugas.
  • Apio, tomate, cebolla, coliflor y repollo se estimulan entre sí.
  • Los guisantes prospera con alubias, pepinos, maíz, rábanos y zanahorias.
  • Los árboles frutales rodeados por ajos, rábanos y habichuelas no sufren ataques de pulgón.

Por tanto, la combinación de diferentes plantas o especies en los cultivos genera una serie de efectos, que pueden ser positivos o negativos en función de las plantas combinadas. El objetivo final es conseguir un mejor crecimiento y desarrollo de las diferentes plantas seleccionadas.